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  • Eilyn Lombard

Diario de las estaciones: Navidad

Actualizado: ene 14

"que sea el amor y la poesía..."



hace muchos años, cuando Alejandra tenía cuatro, Katherine se deshizo de sus juguetes para dárselos: un cochecito, una palangana, una cuna, dos o tres bebés diminutos. también le dio un sombrero violeta y una sombrilla verde.



creí siempre que usar ropas y collares de personas que amo, es como llevarlos conmigo. así creí que los juguetes de Katherine devolverían sus juegos y sueños a Alejandra.


este año, el que más estuve en cuba, aun cuando no vine por más de diez meses, encontré, forzada por el miedo a no saber, no poder tocar o abrazar, no poder mirar más que los ojos sobre la sombra de trapos coloreados que prevenían de la enfermedad; este año, decía, encontré otras maneras de estar, de saber, de abrazar.


escribir fue una. y hablar. y escuchar.


cuando llegué a mi antiguo cuarto, que ya no es mío, ni será, las niñas habían encontrado los juguetes. Reina jugó todo el tiempo con el cochecito para bebés, y se trajo a la habana un trozo de la cuna con que Katherine jugaba a las muñecas. Reina seguirá jugando, convertirá esa pieza fragmentada en otros objetos: teléfono, raíl del tren, escalera.


los juguetes son puentes entre una edad y otra, entre dos tierras, incluso si rotos se transforman. estas niñas, mis hijas, ya no juegan con juguetes. crecen, dibujan. Alejandra sabe de identidades diversas, me da sutiles clases de política, anarquía y amor. Reina recoge prejuicios, los rumia, dice que hace lo que quiere. crecen, dibujan.


Alejandra pudo abrazar a Katherine, hace unos días. ojalá pueda mañana, de nuevo: celebrar la navidad, en navidad, llenarnos de dibujos, libertades, sueños, promesas.

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