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  • Eilyn Lombard

Diario de las estaciones: la llegada

Esta mañana llegué a los Estados Unidos. Salí de madrugada, en medio de la oscuridad. Vine con otra persona, una mujer, en una especie de lancha muy pequeña o moto acuática. Estuvimos en medio del mar, marcando el rumbo, creo que nos guiábamos por las luces en el horizonte. El mar no era peligroso, ni el barco. Solo recuerdo que nos preguntábamos, todo el tiempo, si íbamos en la dirección correcta. Pero eran las luces o el fuego en una orilla lejana, lo que nos indicaba cómo girar el timón.


Cuando pisamos tierra caminamos por horas sobre un campo de flores que parecían secas, quizás eran siemprevivas. Delante de nosotras había muchos animales, de alguna forma nos mostraban el camino. Había ardillas, zorrillos, mapaches, y hasta dos perros. Tenía miedo de que los perros me mordieran, y recuerdo aún el olor de los zorrillos corriendo entre nuestros pies, salpicándolo todo.


Luego subimos por una escalera de madera, o una tapia alta, que tenía fragmentos de madera que nos ayudaban a subir. La tapia tenía carteles escritos con letras de colores, pero no recuerdo lo que decían. No eran anuncios lumínicos, no eran promociones de nada que estuviera en el mercado. Eran carteles revolucionarios, escritos con trazos ingenuos e irregulares.


Del otro lado nos esperaban, llenamos unos papeles, y pedí un teléfono para llamar a Rey y las niñas, que ya estaban aquí.




Desde que bajamos de la lancha regresaron los colores al sueño. Recuerdo los tonos pardos y dorados de los animales del camino, y de las flores. Venía, eso también lo recuerdo, de la oscuridad. Venía de huir y esconderme. De correr por calles oscuras, meterme en casas abandonadas. Había cometido un crimen, había matado a alguien, pero no recuerdo a quién. Y me acompañaban otras mujeres mientras me escondía en ese lugar oscuro y casi irreconocible, aunque solo dos habíamos logrado cruzar el mar.


No sé cuántas alegorías guarda el sueño. Sé que acabo de llegar a Estados Unidos, que es la primera vez que sueño estar aquí en más de cuatro años. Casi cinco me ha tomado llegar, pues todos mis sueños sucedían en Cuba, y solo hace un par de semanas, aún en Cuba, estuve viendo lugares u objetos que solo tengo aquí.


Si me había quedado atrapada en un plano astral de otra geografía, algo superior a mí me ha traído el alma, finalmente, al lugar donde está el cuerpo. Quizás ya podré ir y venir, quizás esta libertad en la que se reúnen cuerpo y alma, sea una premonición.

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