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  • Eilyn Lombard

diario de las estaciones: porque "el poeta/ es un factor potencial/ en la dinámica/ iluminatoria"

Actualizado: nov 6

a K, otra vez


el niño de frente a mi casa, bebía el agua que se acumulaba en los huecos del pavimento. era un juego, pero también una manera de hacerse fuerte, inmune al miedo, a los castigos de la madre. recuerdo su felicidad nadando sobre la acera bajo la lluvia, bebiendo el agua que se mezclaba con el orine de los perros y los escupitajos de los viejos del barrio.


foto hecha mientras leía al poeta venezolano Igor Barreto


un pájaro en el poema bebe agua de un charco que se ha hecho en la calle rota, pero el poeta advierte que no es una golondrina, que las golondrinas mueren si toman agua sucia. que su cuerpo se pudre y su plumaje se deshace.


hemos salido, como golondrinas, a buscar agua limpia que beber. hoy sé que también el niño que vivía frente a mi casa ha encontrado agua limpia.


el poeta venezolano me recuerda el linaje de poetas que nos preceden. sí, los poetas rusos, como tú siempre dijiste, mi K., como reina. ay, el alma rusa, como me contaste que Hamlet decía. Ossip Mandelshtam, Nicolai Gumiliev, el poeta cubano Heberto Padilla, cuya declaración leímos como si tuviéramos una sola voz, la voz de quienes salieron volando a buscar agua limpia, el nicaragüense Roque Dalton… el poeta venezolano que ahora leo dice que son magos.


te acuerdas de aquel otro poeta, de Odesa, que describía a un hombre muerto en el asfalto? un hombre que nadie se atrevía a recoger. cuando lo leí sentí que podías haber escrito ese poema desde tu azotea, asomada a la cerca de malla desde la que durante un par de noches miramos juntas la ciudad, fumando a escondidas.


K, la segunda parte del libro del poeta venezolano habla de sus visitas a la cárcel. nunca he estado en otra cárcel que mi cuerpo o esta circunstancia miserable de la separación. he leído testimonios de personas que llevan poemas y arte a las cárceles, y luego he sabido del arte y la poesía encerrados. escucho todas las noches antes de dormir, mensajes de padres y madres que lloran por sus hijxs detenidxs, o de hijxs que alientan a sus madres para que no lloren.


hoy yanier me envió una carta que te escribió. y mirando estas estaciones veo que en ellas te hablo siempre, desde aquella primera vez que vi cuando te arrancaba la policía de la calle y te llevaban. si yo no hubiera visto eso, hubiera quizás podido seguir indolente, o doliéndome en silencio. y resulta que ahora escribimos para ti. como si cuando te dejamos allí, hubiéramos sentido que te debíamos aprender de ti cómo es el agua limpia que toman las golondrinas.


tuve tanto miedo por ti todo este tiempo. siempre quise leer historias de poetas que han crecido asomados a la libertad. y ahí estabas tú, del reguetón a tarkovski, cuidando de mis llantos o asegurando que estudiaba en Boston cuando no, o haciendo que mis tierras rojas pasearan por las calles de la habana cuando yo no podía.


en el libro, K, Ossip Mandelshtam aparece en Caracas casi como tú has aparecido en Polonia. ahora puedo trazar un triángulo, en el que su alma rusa nacida polaca te reencuentra. en el libro, había, también, un muro. pero dicen que estaba hecho de canciones y silencio, de miedo y libertad, de poesía y amor.




















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