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  • Eilyn Lombard

Diario de las estaciones: el año que más estuve en Cuba

Actualizado: ene 14



estuve fuera todo un año, como diez meses. pero estuve más cerca. solo hablé de cuba, con cubanxs.




estuve y supe cuando empezó a no haber arroz y me dolió, y alguien me dijo que por eso me quería. cuando cerraron los viajes y las calles, las casas casi. seguí el noticiero, los aplausos y el fin de los aplausos, las sagas policiales, las muertes, las novelas, las marchas, los tornados. también estuve atenta cuando mis amigxs virtuales, tan cercanos, buscaban comida para animales encontrados en la calle, sembraban y cosechaban parte de sus alimentos o tendían puentes de solidaridad para mujeres violadas o lastimadas.

nunca creí tanto en cuba como este año. nunca estuve tan cerca.


hace unos días, en una exposición, vi de cerca caras que había estado adivinando a través de Facebook. había cerrado Facebook para cerrarme un mundo que no era mío, porque no estaba allí. pero estuve más. días antes de volar hasta acá, abrí otra vez todas las puertas virtuales. tenía miedo de que me llegaran noticias o de que no me llegaran. vi todo. vi mi último libro frente a las cámaras, tan rojo y tan negro, vi a mi amiga querida sentada en una calle leyendo poemas al viento y la muerte.


cuando llegué, seguí mirando, obsesiva, rabiosa, muriéndome por ellos, con ellos. oí cuanto dijeron. creí que era posible renacer. aún lo creo. vi revoluciones de luces apagadas encendidas, y cantos. a la decepción respondí diciendo(me) de chile y puerto rico. que hay que seguir creyendo, que hay que seguir.


ese día, mientras miraba caras tan cercanas, de personas a las que nunca había hablado, temía que los trapos cubriendo nuestras caras me impidieran ver, les impidiera verme. estuvieron tan cerca, durante todo un año, fueron nombres con m sobre todo, y grupos de mujeres feministas, y un grupo en telegram que cantaba una efeméride de vergüenza y gloria. quería adivinar tras las telas si eran esas las personas que escribieron cuanto leí y lloré en el año que más estuve en cuba. y algunos sí, algunos eran. pero hubo trapos, veladuras, que no me dejaron adivinar caras queridas, abrazos que me perdí por no saber mirar, porque no me vieron.

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